Descansar en tu perdón

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Descansar en tu perdón

A veces nos quedamos en la "técnica" para perdonar, hay una infinidad de autores que nos ayudan y señalan el camino, pasos y rutas para experimentar el perdón.

He leído algunos textos que rayan en ocasiones en lo superficial y que llegan a resumirlo en cinco pasos.

Muy pocos autores profundizan en la reparación del daño, en el bienestar emocional y espiritual que nos permite vivir lo grande que es perdonar; darle razones a quien no puede perdonar es como ofrecerle un "menú" impreso al hambriento y decirle que con eso es suficiente.

El perdón tranquiliza el alma, quien lo da recibe paz y comparte una saciedad que la angustia arrebata. Descansar en tu perdón, es el acto más sublime de amor.

Quien decide perdonar descansa, así como quien recibe perdón. Los beneficios son muchos y la ciencia lo ha descubierto, un corazón repleto de odio enfermará un cuerpo saludable, la espiritualidad lo confirma, quien decide perdonar vivirá libre.

Perdonar es curativo y nos permite experimentar en acción la enseñanza más sublime de Jesucristo: "Ámense".

Ante la falta de perdón debemos tener paciencia, es muy probable que la respuesta amorosa esté eclipsada por las "razones" que grita la ofensa, la falta de perdón inflama las emociones.

Tiempo, serenidad, espacio para aclarar lo que sentimos, implica un proceso que requiere esfuerzo, trabajo y fe.

La ofensa es el detonante, así que un primer filtro para no caer en la espiral del odio es comprender la postura de quien ofende, es decir, hasta dónde decido que esa ofensa me puede hacer daño.

Perdonar involucra un proceso físico, mental, emocional y espiritual.

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