Pochutla, Oaxaca

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Pochutla, Oaxaca

En pleno invierno y cuando en la Ciudad de México nos visitaba uno de tantos “frentes fríos” en Oaxaca las temperaturas se elevaban a 40 grados ¡Qué calor! ¡Qué sudor! ¡Qué dicha conocer Pochutla!

La Editorial PPC organizó una serie de conciertos-conferencias en ese hermoso lugar del mundo, donde el invierno no conoce esta latitud ya que la mayor parte del año el clima es tan agradable.

Conocí al Pbro. Pedro, maravilloso ser humano, muy comprometido con su comunidad y entregado a su vocación sacerdotal.

Se reunió una gran cantidad de hermanas y hermanos entorno al tema de la Exhortación Apostólica AMORIS LAETITIA, reflexionamos, interactuamos, experimentamos el amor y la unidad en familia.

La familia no es un fenómeno que se analiza y experimenta, sino que se debe estudiar como algo que tiene vida y piel, en el fondo nos estudiamos a nosotros mismos.

Asistieron a esta conferencia-concierto tres sacerdotes y para este servidor es un privilegio inmerecido por supuesto, saber que estuvieron de principio a fin ¡Gracias Presbíteros por su atención!

En estos viajes todo sucede tan rápido que apenas me di cuenta ya estaba en el auto con el Presbítero Gil rumbo a Puerto Escondido lugar que se encuentra a 50 minutos de Pochutla.

¡Cómo me gusta conversar con los sacerdotes! Hablamos de una infinidad de temas durante el trayecto y surgió uno de mi particular interés ¿Dónde cenaríamos?

La respuesta fue: TLAYUDAS y el Pbro. Gil me comentó que iríamos a un lugar que a él le gustan mucho como las preparan, así que nos dirigimos y tuvimos que esperar mucho tiempo, al final la espera valió la pena.

Cenamos tlayudas de medio metro de diámetro, es decir ¡Enormes! Y ¡Deliciosas! Así que cuando viajen a Oaxaca no olviden disfrutar de este platillo.

Escribo esta reseña teniendo como marco el mar y un sol espléndido, se escucha el oleaje y se admira su inmensidad.

Estoy esperando el evento que se llevará a cabo en unas cuantas horas y mientras me refresco en la alberca pienso: - Qué paradoja, mientras en la ciudad el frío se adueña y se combate con ropa térmica y cobijas gruesas, aquí todos nos ponemos de acuerdo al quitarnos las prendas para refrescarnos de este sol abrazador-.

Nos encontramos la próxima semana en este espacio de reflexión.

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