Hace más de veinte años, la Arquidiócesis de Guadalajara comenzó a elaborar y a poner en práctica un proceso de catequesis que ha sido un maravilloso aporte a la formación en la fe de miles de hermanos. Es el fruto de la entrega y experiencia de distintos agentes de pastoral que han puesto sus mejores esfuerzos en pensar, organizar y revitalizar la catequesis.

Presentamos ahora esta nueva edición, nacida en dicho proceso, renovada por completo en su diseño, y actualizada en cuanto a su contenido y actividades. Así, con alegría y esperanza, ponemos al servicio de la evangelización la serie Dios con nosotros.

La Iglesia, como buena madre y maestra, se ha preocupado desde siempre por acompañar a sus hijos en el camino hacia el encuentro con Jesús, nuestro hermano y, en él, con el Dios que es amor en el Espíritu Santo. La catequesis es uno de los mejores medios que ella tiene para mostrarnos que Dios está presente en: nuestra vida, nuestra familia y nuestra comunidad.

Este proceso catequístico, busca acompañar a los niños y preadolescentes en su proceso de maduración en la fe a través de distintas etapas, para descubrir el amor de Dios, la presencia de Jesús entre nosotros, y así proclamar con gozo: ¡conozco y vivo mi fe!

Catequesis Guadalajara

 

El método que seguimos es sencillo y vivencial: parte de la experiencia del niño, la alimenta con la Palabra de Dios y motiva al niño para buscar un compromiso con el mundo y, así, ir creciendo cada día en la vivencia como discípulo misionero de Cristo. Pero el niño no crece solo, por eso es que toma una particular importancia la catequesis familiar, en la que pretendemos involucrar a la “Iglesia doméstica”, a la familia, donde se podrá vivir de manera más palpable y necesaria los frutos del encuentro con Cristo.

Deseamos que los catecismos que ponemos en sus manos sean una excelente herramienta para que niños, familias, catequistas, sacerdotes, en fin, toda la comunidad, vayamos creciendo juntos en la fe y comprendamos que el Dios de la vida, que resucitó a Jesús y nos ama desde la eternidad, está con nosotros.

Proceso de catequesis para la infancia

La catequesis como itinerario educativo de la fe

Hoy en día entendemos la catequesis como un proceso de varios años en el que se va progresivamente educando a la persona, para que, al mismo tiempo que crece en tamaño, inteligencia y cultura, vaya creciendo y madurando en su fe cristiana. La catequesis es preparación para vivir como miembro activo de la comunidad cristiana.

El presente proceso de catequesis para la edad de la infancia comprende un total de nueve años y se estructura en tres etapas, tratando de responder a las fases más significativas del niño, tomando en cuenta su evolución psíquica, social, biológica, moral y religiosa, como componentes fundamentales en el caminar de la educación de la fe.

recuadro 1

PRIMERA ETAPA: DESCUBRO A MI PAPÁ DIOS

1. Naturaleza y finalidad de esta etapa

Esta etapa se preocupa por el “despertar religioso del niño”, por medio de una educación inicial que sea integral e integradora de su experiencia religiosa.

La catequesis en esta edad habilita gradualmente a los niños para acoger los signos de la fe católica y de la religiosidad. Además de expresar y comunicar la propia experiencia de fe con palabras y gestos.

Por tanto, en esta etapa, la educación en la fe va encaminada a la madurez de su identidad personal y cristiana, y presta atención a la conquista de hábitos y costumbres y al desarrollo de conocimientos y valores tanto humanos como cristianos.

2. Los objetivos de esta etapa y su verificación

El objetivo principal de esta etapa es, sin duda, suscitar actitudes religiosas y despertar el sentido de lo sagrado. En este periodo es mucho más importante que el niño sepa “hablar a Dios” a que sepa “hablar de Dios”.

Un primer parámetro para verificar el logro de los objetivos propuestos, es la observación del comportamiento de los niños. Se observan de manera particular los cambios y el crecimiento en cuanto a la estima de lo sagrado, de los valores religiosos, el aprecio por todo lo que Dios nos da, la gratitud a su familia y el interés por las actividades que propician su experiencia de fe.

recuadro 2

SEGUNDA ETAPA: JESÚS VIVE ENTRE NOSOTROS

1. Naturaleza y finalidad de la etapa

* Esta etapa se preocupa de la “presentación de la persona de Jesús y su mensaje”. Es tiempo de acogida, de apertura, de relación, conocimiento y asimilación de valores humanos y cristianos. Es un tiempo de invitación continua a que los niños se identifiquen con Jesús; de iniciación en el conocimiento y vivencia de los sacramentos; de un acompañamiento más cercano en la celebración, por primera vez, de los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía como momentos celebrativos importantes y significativos en su camino de fe y en relación necesaria con la vida cristiana.

* Como etapa intermedia en este itinerario y de la así llamada “niñez media”, asume como referencia fundamental el contexto experiencial de los niños y de las niñas entre los 7, 8 y 9 años, y pretende promover en continuidad y en colaboración con la acción educativa de la familia, de la comunidad cristiana, de otras instituciones y personas, la educación integral. La catequesis, como educación de la fe, ofrece una experiencia insustituible que contribuye de esta manera a que la Iglesia siga realizando su proyecto educativo sumándose a todo el potencial humano del que cada quien dispone.

* La etapa ha de procurar que la educación inicial en familia y continuada en la etapa anterior, sea integral e integradora con toda la comunidad y favorezca la relación con todos, pues es la etapa de la iniciación más intensa a la vida de la comunidad y a la vida cristiana.

* Las experiencias de aprendizaje y los campos de relación entre sí mismos y los demás, son para la comunidad cristiana y su acción educativa (catequesis) el área privilegiada, para la apertura a las actitudes básicas de fe más significativas que favorecen el desarrollo del despertar religioso de los niños de esta edad.

* La catequesis, en esta edad, pone especial atención a cada uno de los niños y se orienta al desarrollo del grande potencial religioso de los niños y de sus capacidades individuales y grupales de aprendizaje, de comunicación social, de socialización y a promover el desarrollo y crecimiento de la identidad cristiana.

* La educación de la fe va encaminada a la madurez de su identidad personal y cristiana y presta atención a la conquista de hábitos y costumbres y al desarrollo de conocimientos y valores humanos y cristianos, presentados de manera más sistemática, en la persona de Jesucristo y de su Iglesia, donde esta vida cristiana se plasma y expresa.

* La educación de la fe (catequesis) acoge y respeta a todos los niños teniendo en cuenta su diversidad y entorno cultural valorando las experiencias y los ambientes positivos que ya viven.

2. Los objetivos de esta etapa y su verificación

* El objetivo principal de esta de esta etapa es presentar de una forma sistemática la persona de Jesús y su mensaje, invitando al niño a que se identifique con Él, e iniciarlo en el conocimiento y vivencia de los sacramentos, acompañándolo en su preparación para celebrar por vez primera los sacramentos de la Reconciliación y la Eucaristía. Los niños en esta etapa deberán ser ayudados a ir madurando en actitudes y valores cristianos, así como en en su desarrollo afectivo, psicológico y espiritual, interpretados y encaminados a hacer comprender a los niños los principios del catolicismo y su significado religioso. En este período, el niño, además de “hablar a Dios”, va aprendiendo a “hablar de Dios”. Es realizar lo que llamamos: catequesis de iniciación.

* Poco a poco ir apropiándose los conocimientos fundamentales, los valores y los porqués de la vida cristiana. Ir descubriendo la salvación en Cristo, el valor de la Sagrada Escritura y de los acontecimientos de la vida cristiana, todo vivido en comunidad.

* La conciencia de que la religión católica tiene, como centro de la persona, la obra y el mensaje de Jesucristo, que nos revela el misterio de Dios sobre la base del testimonio de la Biblia y de la enseñanza de la Iglesia. Al mismo tiempo, ampliar el conocimiento de la acción del Espíritu Santo en la historia; el aprecio de los valores morales y de la vida cristiana; la aceptación y vivencia de los mandamientos, leyes y normas de fe en cuanto que ayudan a la realización de las personas y de la sociedad.

* Verificar las metas alcanzadas y el logro de los objetivos propuestos se realiza con formas adecuadas; la observación del comportamiento de los niños es el primer parámetro de medición. Se observan de manera particular los cambios y el crecimiento en cuanto a la estima de lo sagrado, de los valores religiosos, el aprecio por todo lo que Dios nos da, la gratitud a su familia, el interés por participar de manera activa en las experiencias de enseñanza, juego y actividad, la celebración de la fe en los momentos sacramentales, particularmente la Eucaristía. Estas experiencias constituyen el fundamento de la vida de la fe, la cual se explicitará y manifestará posteriormente.

3. Criterios pedagógicos – metodológicos

* La catequesis en esta edad de la infancia, y concretamente en esta etapa, ofrece a los niños y niñas la oportunidad de efectuar e interiorizar experiencias capaces de favorecer su desarrollo en el ámbito emotivo, afectivo, moral, social, intelectual y sobre todo en el aspecto religioso.

La catequesis (parroquial y familiar) deberá ser realizada en un clima de afectividad y confianza, de relación cálida y significativa, proporcionando el afecto, aprobación, seguridad y * confianza que el niño necesita para abrirse a la experiencia religiosa.

* La buena relación con todos, el respeto y aprecio de cada uno, hacer sentir bien al niño y tomarlo en cuenta, responsabilizarse, etcétera, son algunos criterios en general de la catequesis para esta etapa y que sustentan todo encuentro catequístico y actividad en la educación de fe en la comunidad parroquial.

* El catequista procurará una variedad de actividades de aprendizaje, privilegiando el aspecto lúdico. Favorecerá el diálogo como forma privilegiada de expresión del aprendizaje y educará en el ámbito simbólico.

* Favorecer en los niños y niñas, la percepción del valor de su persona; la construcción de su propia identidad cristiana; el encuentro con los demás y el reconocimiento de la diversidad cultural y de ambientes.

* Niños y niñas con alguna situación especial o discapacidad: En la catequesis se debe tener una particular atención a los niños que presentan alguna dificultad familiar o personal en sus aprendizajes o en su caminar de fe, al igual con quienes presentan alguna discapacidad o capacidades diferentes. Hay que tener en cuenta y cuidar la integración de todo el grupo y educar en la sensibilidad a toda de la comunidad parroquial o escuela en general.

recuadro 3

TERCERA ETAPA: CONOZCO MI FE

1. Naturaleza y finalidad de la etapa

* En esta etapa se busca ofrecer a los niños y pre-adolescentes, una síntesis doctrinal sistematizada y vital de la fe, para que la interioricen en su ser y la manifiesten en su vivir. Es tiempo de:

— Apertura, de relación, conocimiento y asimilación de valores, principios y convicciones.

— Invitación continua a conocer, celebrar y vivir su fe hasta llegar a hacer una primera síntesis de lo conocido y vivido.

— Valorar y tener en alta estima el ser cristiano, para adquirir una visión global de la fe cristiana desde la Historia de la Salvación y sentirse miembro de la Iglesia viviendo en comunión fraterna, participando habitualmente (activa y creativamente) en la celebración de la Eucaristía y Penitencia e incorporando a la vida personal los fundamentos de la vida cristiana: Credo, mandamientos, sacramentos...

  • Afianzar las actitudes cristianas básicas, incorporándolas a la vida: fe, oración, amor, humildad, perdón, generosidad, servicio...

* Es la etapa de la presentación de forma orgánica y sistemática la tercera Persona divina, Dios Espíritu Santo, reconociendo su acción en la vida personal y de la comunidad cristiana. Se culmina la etapa celebrando, en continuidad con los momentos anteriores, el sacramento de la Confirmación como momento celebrativo importante y significativo en su camino de fe y en relación necesaria con la vida cristiana.

* Esta etapa, conclusiva en este itinerario y de la así llamada niñez avanzada y preadolescencia, asume como referencia fundamental el contexto experiencial de los niños y niñas y preadolescentes entre los 10, 11 y 12 años, y pretende promover en continuidad y en colaboración con la acción educativa de la familia, de la comunidad cristiana, de otras instituciones y personas, la educación integral. La catequesis, como educación de la fe, ofrece una experiencia insustituible que contribuye de esta manera a que la Iglesia siga realizando su proyecto educativo sumándose a todo el potencial humano del que cada quien dispone.

* La etapa ha de procurar, que la educación inicial en familia y continuada en las etapas anteriores, sea integral e integradora con toda la comunidad y favorezca la relación con todos, pues es la etapa de la iniciación más intensa a la vida de la comunidad de manera más responsable, personal e intensa y a la vida cristiana como opción de fe.

* Las experiencias de aprendizaje y los campos de relación entre sí mismos y los demás, son para la comunidad cristiana y su acción educativa (catequesis) el área privilegiada para la apertura a las actitudes básicas de fe más significativas, que favorecen el desarrollo de actitudes cristianas propias de los niños y niñas y preadolescentes de esta edad.

* La catequesis pone especial atención a cada uno de los presentes y se orienta al desarrollo del gran potencial religioso de los preadolescentes, de sus capacidades individuales y grupales de aprendizaje, de comunicación, de socialización; y se orienta a promover el desarrollo y crecimiento de la identidad cristiana.

* La educación de la fe va encaminada a la madurez de su identidad personal y cristiana, y presta atención a la conquista de hábitos y costumbres, y al desarrollo de conocimientos y valores humanos y cristianos presentados, de manera más sistemática, en la primera síntesis de fe. En ésta se fortalece la vivencia comunitaria que oriente su vida, la interioriza en su ser y, una vez personalizada, confirme su fe y la manifieste en su vivir.

* La educación de la fe (catequesis) acoge y respeta a todos los preadolescentes, teniendo en cuenta su diversidad y entorno cultural, valorando las experiencias y los ambientes positivos que ya viven y mira a hacer comprender en ellos y ellas los principios del catolicismo, el patrimonio de la fe y las opciones cristianas orientados por los mismos.

2. Los objetivos de esta etapa y su verificación

* El objetivo principal de esta etapa es ofrecer a los preadolescentes una síntesis doctrinal sistematizada y vital de la fe, para que la interioricen en su ser y la manifiesten en su vivir. El objetivo se persigue a través del conocimiento adecuado de las fuentes, de los contenidos y de la historia de la fe cristiana. Los participantes, en esta etapa, deberán ser ayudados a ir creciendo y madurando en actitudes y valores cristianos; en su desarrollo afectivo, psicológico y espiritual, interpretados y encaminados a hacer comprender los principios del catolicismo y su significado religioso. Es realizar lo que llamamos la catequesis de perseverancia.

* Poco a poco ir apropiándose los conocimientos fundamentales, los valores y los porqués de la vida cristiana. Ir descubriendo la salvación en Cristo, el valor de la Sagrada Escritura y de los acontecimientos de la vida cristiana y de la acción del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia.

* La conciencia de que la religión católica tiene como centro la persona, la obra y el mensaje de Jesucristo, que nos revela el misterio de Dios sobre la base del testimonio de la Biblia y de la enseñanza de la Iglesia. Al mismo ampliar el conocimiento de la acción del Espíritu Santo en la historia; el aprecio de los valores morales y de la vida cristiana; la aceptación y vivencia de los mandamientos, leyes y normas de fe en cuanto que ayudan a la realización de las personas y de la sociedad.

* Verificar las metas alcanzadas y el logro de los objetivos propuestos se realiza con formas adecuadas; la observación del comportamiento es el primer parámetro de medición. Se observan de manera particular los cambios y el crecimiento en cuanto a la estima de lo sagrado, de los valores religiosos, el aprecio por todo lo que Dios nos da, la gratitud a su familia, el interés por participar de manera activa en las experiencias de enseñanza, juego y actividad, la celebración de la fe en los momentos sacramentales, particularmente la Eucaristía, etc. Estas experiencias constituyen el fundamento de la vida de la fe, la cual se explicitará y manifestará al expresar de manera libre y personal al confirmar su fe.

3. Criterios pedagógicos y metodológicos

* El compromiso de la catequesis tiene como finalidad el crecimiento de la persona de forma integral. La catequesis en esta edad de la infancia avanzada y la preadolescencia, ofrece concretamente a los presentes la oportunidad de efectuar e interiorizar experiencias capaces de favorecer su desarrollo en el ámbito emotivo, afectivo, moral, social, intelectual y, sobre todo, en el aspecto religioso.

* La catequesis (parroquial y familiar) deberá ser realizada en un clima de afectividad y confianza, de relación cálida y significativa, proporcionando el afecto, aprobación, seguridad y confianza que ellos necesitan para profundizar en la experiencia religiosa y hacer opciones cristianas propias a su edad.

* La buena relación con todos, el respeto y aprecio de cada uno, hacer sentir bien a todos y tomarlos en cuenta, responsabilizarlos, etc., son algunos criterios, en general, de la catequesis para esta etapa de mayor madurez, y que sustentan todo encuentro catequístico y actividad en la educación de fe en la comunidad parroquial.

* El catequista procurará una variedad de actividades de aprendizaje, privilegiando las experiencias personales, sociales y culturales del catequizando; el uso gradual de la Biblia, en particular los Evangelios; otros textos de la tradición de la Iglesia Católica, del magisterio, el Concilio Vaticano II, etc.; un acercamiento significativo a los signos y símbolos de la cultura religiosa de la Iglesia y de nuestro país; el encuentro con personas y testigos de la fe, de la historia y del hoy que propongan, de modo significativo, valores religiosos; el diálogo como forma privilegiada de expresión del aprendizaje y la educación en el ámbito simbólico.

* Favorecer en los preadolescentes, la percepción del valor de su persona; la construcción de su propia identidad cristiana; el encuentro con los demás y el reconocimiento de la diversidad cultural y de ambientes.

* Estos criterios permiten una constante relación entre la experiencia cristiana favorecida por la catequesis de la comunidad que manifiestan la dimensión religiosa ya interiorizada como elemento constitutivo de la persona y de esta edad; permite, además, tomar de la cultura cristiana y de la experiencia personal y comunitaria el aspecto humanizador, por lo tanto contribuyen a la realización responsable y gradual del proyecto de vida de los preadolescentes.

* El catequista y en la catequesis en general, se debe tener una particular atención con aquellos que presentan alguna dificultad familiar o personal en sus aprendizajes o en su caminar de fe, al igual con quienes presentan alguna discapacidad o capacidades diferentes. Es necesario valorar su presencia como un recurso educativo para todos los presentes. Hay que favorecer la integración de todo el grupo, y educar en la sensibilidad a toda la comunidad parroquial o escuela en general.

recuadro 4